miércoles, julio 24, 2024

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¿La cistoscopia causa dolor? Cómo prepararse para el examen

La cistoscopia es un procedimiento médico que sirve para diagnosticar y tratar afecciones del tracto urinario. Aunque puede ser una experiencia incómoda, no suele ser dolorosa.

Es natural sentir inquietud al enfrentarse a una cistoscopia y también es normal preguntarse si provocará dolor o si hay riesgos asociados. Pero conocer cómo se realiza el procedimiento y saber qué esperar ayuda al alivio de las preocupaciones.

Cuando existe algún problema urinario, es posible que el médico sugiera la realización de una cistoscopia. La intervención permite visualizar el interior de la uretra y la vejiga para obtener un diagnóstico preciso y establecer un plan de tratamiento acorde.

¿A qué se le denomina cistoscopia?

Este procedimiento médico urológico también es conocido como uretrocistoscopia. Implica la inserción de un tubo delgado equipado con una cámara y una luz, llamado cistoscopio, a través de la uretra y hasta la vejiga.

La técnica permite una visualización directa del revestimiento interior de dichos órganos. Durante el procedimiento, la cámara transmite imágenes en tiempo real a un monitor, que el médico observa en el momento.

La cistoscopia puede realizarse tanto en hombres como en mujeres. Además, aunque menos común, también se practica en niños, con técnicas de apoyo para mejorar el confort y la comodidad.

Variantes del procedimiento

Existen dos tipos principales de cistoscopias, según la aparatología que se utilice para hacer el estudio: flexible o rígida. Cada instrumento tienen características propias y se selecciona según las necesidades específicas del paciente:

  • Flexible: es la variante más utilizada. El instrumento es delgado y se inserta a través de la uretra. Es capaz de doblarse para seguir su recorrido natural hasta la vejiga. Esta característica facilita su manipulación, reduce las molestias y todo resulta más cómodo para el paciente.
  • Rígida: se utiliza un cistoscopio más grande, que no se dobla. Sin embargo, permite intervenciones más precisas. Por eso se reserva para casos en los que hay que tomar biopsias o extirpar tumores. La rigidez es menos confortable, por lo que suele usarse sedación o anestesia general para minimizar las molestias.
Cistoscopio flexible. Imagen con licencia de Wikimedia Commons. Autor: Michael Reeve.

¿Cuándo está indicada la cistoscopia?

El procedimiento puede diagnosticar distintas afecciones, como los cálculos en la vejiga, la próstata agrandada, algunos crecimientos benignos y hasta cáncer. Además, se puede utilizar como vía de tratamiento, por ejemplo, al extirpar tumores o piedras con el cistoscopio.

Otros usos incluyen la toma de muestras directas de orina desde la vejiga, así como la inyección de tinte para radiografías renales. También es de utilidad cuando es necesario colocar un pequeño tubo de drenaje que facilite el flujo de orina en el paciente.

Las siguientes son algunas de las situaciones por las que el médico puede indicar una cistoscopia:

  • Vejiga hiperactiva.
  • Dolor pélvico crónico.
  • Dolor al orinar (disuria).
  • Sensación de ardor al orinar.
  • Micción frecuente o urgente.
  • Sospecha de cálculos en la vejiga.
  • Infecciones del tracto urinario recurrentes.
  • Presencia de sangre en la orina (hematuria).
  • Retención urinaria (incapacidad para orinar).
  • Presencia de crecimientos o tumores en la vejiga.
  • Necesidad de obtener muestras de tejido para biopsia.
  • Bloqueos en el tracto urinario, como estenosis uretrales.
  • Evaluación de la próstata, sobre todo, ante la sospecha de hiperplasia prostática.

La cistoscopia es un procedimiento invasivo que solo se realiza cuando existen indicaciones médicas acordes.

Aunque es una herramienta valiosa para diagnosticar y tratar afecciones del tracto urinario, no siempre será útil. Por ejemplo, las causas de la incontinencia urinaria y la vejiga neurogénica suelen escapar a sus alcances.



Antes de llegar a la realización del procedimiento, el médico lo explicará al emitir la orden y entregarla al paciente. Ese es el momento de la consulta para hacer todas las preguntas necesarias.

Pruebas previas y medicación

Es posible que antes de realizar la cistoscopia tengas que proporcionar una muestra de orina para descartar infecciones urinarias. Si hay un proceso bacteriano en curso, el médico indicará antibióticos para tomar antes y después del procedimiento.

En el caso de que tengas recetados medicamentos de manera regular para alguna enfermedad, debes preguntar a los profesionales de la salud si puedes continuarlos o debes suspenderlos por unos días. Hay fármacos capaces de alterar la coagulación y complicar el estudio.

Programación de la anestesia en la cistoscopia para no sufrir dolor

La cistoscopia es un procedimiento que se realiza con anestesia para no sentir dolor ni molestias. Según las necesidades de cada paciente, se puede optar por alguna de las siguientes opciones:

  • Local: implica adormecer el área específica donde se realizará el procedimiento. El fármaco anestésico se coloca en la uretra. El paciente permanece despierto y puede volver a su casa de inmediato después de la cistoscopia. Es la modalidad de elección para las pruebas ambulatorias que se realizan con cistoscopios flexibles en los consultorios.
  • General: el paciente está inconsciente durante todo el procedimiento. Esto significa que no experimentará dolor ni tendrá consciencia de lo que sucede. Se reserva para casos complejos o exploraciones extensas. Al finalizar el estudio, hay que permanecer durante algunas horas internado para la recuperación.
  • Regional: consiste en adormecer la parte inferior del cuerpo con una inyección en la espalda. Tiene poco uso.

Si se te administrará anestesia general, deberás ir con un acompañante que pueda llevarte a casa después del procedimiento.

Gracias a la anestesia, hacerse una cistoscopia no suele provocar dolor. La mayoría de los pacientes experimentan solo molestias menores o incomodidad.

De todos modos, es fundamental comunicar cualquier sensación dolorosa al médico durante la prueba. Así se podrán tomar las medidas necesarias para aumentar el confort.

¿Cuánto tiempo durará?

El tiempo que lleva una cistoscopia varía. Si es un procedimiento simple, realizado en el consultorio médico con anestesia local, la duración estimada será de alrededor de 1 hora. Esto incluye la preparación del paciente y el período de recuperación posterior.

Por otro lado, si se programara una cistoscopia bajo anestesia general en un centro quirúrgico, el tiempo que hay que calcular es de medio día, como mínimo. También hay que considerar que la recuperación puede ser más lenta y eso implicaría pasar una noche en internación.

¿Qué esperar el día del estudio?

En general, un urólogo es el médico encargado de llevar a cabo la prueba. Pero también hay otros profesionales involucrados, como el asistente quirúrgico, el enfermero y el anestesista.

Al arribar, se te pedirá que completes varios formularios y que firmes el consentimiento informado. Allí asientas tu comprensión sobre el propósito y los riesgos del procedimiento.

Una vez que estés listo, deberás desvestirte de la cintura hacia abajo y ponerte una bata. Estarás acostado en una mesa de examen y colocarás los pies en los estribos de la misma.

Si usarán anestésicos locales, serán en forma de gel. Se insertan en la uretra para adormecer el área y evitar el dolor de la cistoscopia.

En el caso de que el estudio se realice bajo anestesia general, se colocará una vía intravenosa en el brazo o la mano para administrar el anestésico. También se conectarán monitores de oxígeno y de frecuencia cardíaca.

¿Cómo es el procedimiento?

Esquema del procedimiento en mujeres. Imagen con licencia de Wikimedia Commons. Autor: Cancer Research UK.

Una vez que la anestesia hizo efecto, el médico lubrica el cistoscopio con gel y lo inserta cuidadosamente en la uretra. Este proceso puede causar una ligera sensación de ardor y una necesidad de orinar.

Una vez que el instrumento ingresó en la uretra y prosigue hasta la vejiga, el médico examina visualmente las estructuras. En la vejiga, se irriga una solución estéril para expandir el órgano y mejorar la visibilidad. Esto puede causar una sensación incómoda de presión.

Aunque no lo veas, el cistoscopio podrá ser con luz blanca o azul. La segunda resulta mejor para la detección del cáncer de vejiga.

Si se identifica alguna anomalía durante la exploración, se puede realizar una toma de biopsia en el momento. Se extrae una muestra de tejido para el análisis posterior.

También podrían llevarse a cabo acciones terapéuticas. El médico extraerá masas anormales o cálculos de la vejiga, así como expandirá estenosis que encuentre a su paso.

Al finalizar, se quita el cistoscopio con sutileza. No son necesarios puntos de sutura ni vendajes.

Esquema del procedimiento en hombres. Imagen con licencia de Wikimedia Commons. Autor: Cancer Research UK.


Recuperación

Podrás regresar a tu casa ese mismo día casi siempre. Tu médico te dará el alta cuando verifique que puedes vaciar la vejiga con normalidad y que te sientes bien.

Al llegar a tu hogar, es normal que experimentes efectos secundarios menores y cierta incomodidad. Suele haber necesidad de orinar con más frecuencia durante las primeras 24 horas.

De todos modos, la cantidad de orina producida en cada ocasión podría ser baja. Además, es posible notar algo de sangre al orinar, lo cual es esperable.

Para ayudar a tu confort, es recomendable descansar por uno o dos días. También es aconsejable beber muchos líquidos para ayudar a la producción de orina y prevenir infecciones.

Evita levantar objetos pesados y pregunta a tu médico cuándo sería seguro reanudar actividades normales, como tener relaciones sexuales. Si el profesional te lo prescribe, toma analgésicos (paracetamol o ibuprofeno).

Comunícate con el profesional si experimentas síntomas preocupantes, como sangrado prolongado, problemas severos para orinar, fiebre o dolor intenso.

Riesgos de la cistoscopia

En general, los riesgos asociados con el procedimiento son mínimos. Pero es importante saber que existen y son los siguientes:

  • Uretritis: es la inflamación de la uretra por el roce con el aparato. Puede dificultar la micción. Si pasaran más de 8 horas sin que puedas orinar, entonces comunícate con tu médico.
  • Infección urinaria: los gérmenes pueden ingresar por la manipulación y causar una infección del tracto urinario o ITU. La fiebre, el olor extraño en la orina, las náuseas y el dolor lumbar serían síntomas para sospechar.
  • Sangrado o hematuria: es normal que haya un sangrado leve luego del estudio. No obstante, la hemorragia grave requiere la intervención de un médico, tanto si es mucha cantidad en una sola vez, como si se prolonga por varios días.
  • Daño en la vejiga: la posibilidad de una rotura o laceración en el órgano es poco común. Se puede producir si el endoscopio perforara la pared del órgano por una maniobra inadecuada o por la presencia de una debilidad en la pared vesical que no se detectó de antemano.

Para la gran mayoría de los pacientes, la cistoscopia es un procedimiento seguro, sin dolor ni complicaciones.

La cistoscopia es un estudio valioso que no debe causarte dolor

Los resultados de la cistoscopia son muy importantes. Es necesario que preguntes cuándo estarán disponibles para agendar una cita con tu médico y evaluarlos.

A veces, algunos centros de salud entregan resultados preliminares al retirarse de la institución. Pero no es la regla general. Si se tomó una muestra para biopsia, la demora será mayor, ya que habrá que esperar el informe correspondiente.

Recuerda que, si bien es normal experimentar cierta incomodidad al hacerse una cistoscopia, el procedimiento en sí mismo no suele generar dolor. Lo más probable es que lo toleres bien y que te beneficies con información precisa sobre tu salud urinaria.

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