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La hora de cenar es un tema de interés para muchos, ya que se ha demostrado que cenar más temprano puede tener beneficios para la salud. De acuerdo a los expertos, hacerlo tarde puede aumentar el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares. Entonces, ¿cuál es la hora ideal para cenar? Según la especialista en alimentación saludable Ekaterina Kim, es importante cenar antes de las 21 horas para mantener un intervalo de tres horas antes de dormir.
La cena debe ser una comida ligera que no sobrecargue el sistema digestivo. La costumbre de comer en abundancia por la noche puede interferir con la recuperación normal durante el sueño y repercutir en el estado físico del día siguiente. Por ello, es importante mantener la secuencia adecuada: un desayuno normal, un almuerzo completo y una cena más ligera. La especialista también subraya que la cena no debe ser la comida más calórica del día, ya que su función es dar sensación de saciedad sin sobrecargar el sistema digestivo.
La experta Ekaterina Kim recuerda que por la noche el metabolismo se ralentiza, y los alimentos ingeridos demasiado tarde se procesan peor y con mayor frecuencia se almacenan como reserva, en lugar de destinarse a cubrir el gasto energético inmediato. Como resultado, aumenta el riesgo de ganar peso y aparecen la pesadez, acidez, trastornos del sueño y sensación de agotamiento por la mañana. Asimismo, la dietista-nutricionista Melissa Groves Azzaro considera que lo ideal es terminar la última comida del día antes de las 19 horas, o antes de la puesta del sol, ya que el ritmo circadiano, el reloj interno que regula casi todos los sistemas del cuerpo, funciona mejor cuando está alineado con el ritmo del sol.
Las cenas tardías también pueden alterar el control de la glucosa y elevar los niveles de insulina, desajustando las señales del hambre. Esto puede llevar a un círculo vicioso, ya que el cuerpo procesa la glucosa de manera más eficiente por la mañana que por la noche. Como resultado, comer tarde hace que una mayor cantidad de glucosa se almacene en forma de grasa. La especialista Groves Azzaro advierte que cenar tarde por la noche puede reducir el hambre por la mañana, lo que puede llevar a comer poco durante fuentes consultadas y luego a comer en exceso por la noche.
En resumen, es importante establecer un régimen de comidas saludable, con una cena ligera y temprana, para mantener un intervalo de tres horas antes de dormir y evitar el riesgo de enfermedades crónicas. La especialista Alyssa Tindall coincide en que es importante tener en cuenta el tiempo entre la última comida y el inicio del sueño, y no solo la hora concreta. Así, el cuerpo se adapta con mayor facilidad, disminuye el deseo de picar por la noche y se reduce el riesgo de recaídas.


