Los Raptors sacan la cabeza del lodo ante los Cavaliers
ESTADOS UNIDOS (NBAMANIACS).-Hay muchas formas de ganar un partido de baloncesto. Algunas más bonitas y elegantes, otras más sufridas y duras de ver. Pero a la hora de la verdad, todas valen lo mismo. Y en el caso de los Raptors en un Game 4 al que llegaban 2-1 abajo, lo que vale es hacer que la serie vuelva a empezar.
Los canadienses se llevan por 93-89 un encuentro que a ratos habría hecho parecer Stephen Curry al señor que sale en un vídeo viral tirando triples y reventando el tablero sin tocar el aro. Fue un partido de malos porcentajes, de ataques ineficientes, de los que se ganan con mucha más lucha que talento. Pero al fin y al cabo, uno del que el cuadro de Rajakovic salió con vida. Y a eso es a lo que iban.
Declaración de intenciones
Que este iba a ser el tono del partido es algo que quedó claro desde los primeros minutos. El primer cuarto terminó con un parcial de 14-17 en una demostración de la pelea en el barro que estaba por vivirse, una en la que Toronto, consciente de sus limitaciones ofensivas, hizo todo lo que estuvo en su mano para atascar el choque, hacer que se moviera lo más lento posible, y contagiar de sus propios problemas a los Cavaliers. Y, aunque nunca de forma tan drástica como en los primeros 12 minutos, eso ocurrió.
Es más, el choque contó con niveles de desacierto rara vez alcanzados, hasta el punto de que los Raptors se convirtieron en uno de los pocos equipos en ganar un encuentro de playoffs tirando tan mal. Nadie en la historia de la NBA había podido vencer en postemporada con un 32% en tiros de campo o menos desde el año 1969, y aunque podemos encontrar hasta 34 ejemplos, la gran mayoría datan del pleistoceno del baloncesto, con 24 de ellos incluidos en la década de los 40.
Para ganar de esta manera, los canadienses tuvieron que controlar dos factores. El primero, los puntos tras rebote ofensivo, aspecto en el que dominaron claramente tras atrapar 21 capturas en aro rival que les valieron para sumar 19 tantos en segundas oportunidades, 12 más que los Cavs. El segundo, el cuidado de balón, provocando hasta 18 pérdidas del cuadro de Ohio para ganar la batalla de las posesiones.
Algo que ocurrió incluso en el
. Porque la 18ª pérdida, la más importante de todas, fue la que empezó a inclinarlo todo del lado local.
Con la llegada del último cuarto, las urgencias en un lado y el deseo de dejar todo encarrilado en el otro hicieron a los presentes elevar el nivel y a las estrellas tratar de tomar las riendas. Tanto Scottie Barnes y Barrett en los locales como Donovan Mitchell en los visitantes dieron un paso adelante tanto a nivel de galones como de efectividad, haciendo que el tramo final nos deparara el mejor baloncesto del choque. Lo cual, para Cleveland, fue solo cierto hasta la llegada del último minuto.
Porque a partir de ese momento, al que llegaron mandando 84-87, todo fue cuesta abajo. Primero con una canasta de Barrett que recortó distancias, acción que llegó seguida de una jugada en la que Donovan Mitchell, ante la agresividad defensiva local, no pudo ni siquiera cruzar el centro del campo en 8 segundos, cometiendo la 18ª pérdida de los suyos y dando el balón de vuelta a los locales para que Barnes, ahora desde el tiro libre, devolviera la ventaja a Toronto mientras el Scotiabank Arena estallaba.
No fue este, no obstante, el último error de Mitchell, que igual que acercó a los de Atkinson al triunfo les impidió terminar de cerrarlo tras fallar el
que les habría devuelto la ventaja y luego, después de que Barnes ampliase, esta vez desde el tiro libre, la diferencia al 90-87, precipitándose con un triple en el que, con 10 segundos aún en el crono, parecía más pendiente de buscar la falta que de anotar los tres puntos. Lo cual dejó todo prácticamente resuelto a favor de los Raptors.
Unos Raptors que se van de nuevo a Cleveland con la satisfacción del deber cumplido. Tras verse muy superados en los dos primeros encuentros, ha


