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La noche del lunes fue inolvidable para Agustín Ramírez, quien se convirtió en el héroe de los Marlins al remolcar cuatro carreras en el Truist Park de Atlanta. Después de una serie previa en la que apenas pudo conectar un imparable en doce turnos, Ramírez explotó en el inicio de la serie contra los Bravos, llevando a su equipo a una victoria de 10-4.
Su poderoso bate fue una pesadilla para el pitcheo de los Bravos, ya que se fue con cuatro carreras impulsadas. El momento cumbre llegó en la quinta entrada, cuando castigó un envío del relevista zurdo con un estacazo de 418 pies por el jardín izquierdo-central. Este jonrón no solo fue crucial para el juego, sino que también le devolvió el alma a un conjunto de los Marlins que venía de ser barrido en la serie anterior.
El equipo de los Marlins, que parecía dormido tras anotar apenas tres veces durante todo el fin de semana, despertó con fuerza este lunes. Igualaron su mayor producción de la temporada con 16 hits y 10 anotaciones, demostrando que cuando el bate de Agustín Ramírez se calienta, el lineup adquiere una dimensión completamente diferente. La labor en el montículo del también dominicano, permitiendo cuatro carreras (tres limpias) y siete hits en poco más de cuatro entradas, mantuvo a los Marlins en la pelea hasta que el relevo y la artillería del equipo se hicieron presentes.
El juego empezó a inclinar la balanza en el cuarto tramo gracias a un doble y sencillos remolcadores del dominicano, lo que respondieron de inmediato con tres vueltas impulsadas, preparando el escenario para el heroísmo de Ramírez. No satisfecho con el jonrón, volvió a la carga en el sexto episodio con un doble dentro del cuadro, parte de un rally que sepultó las esperanzas de los Bravos.
Con esta victoria, los Marlins logran un respiro necesario y cortan su mala racha, apoyados en la contundencia de sus bates. Jorge Mateo se fue en blanco en un turno, pero la noche perteneció a Agustín Ramírez, cuyo desempeño será recordado por un tiempo en el mundo del béisbol.



