martes, abril 23, 2024

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Estos 7 hábitos comunes afectan la salud después de los 60

Llevar una vida inactiva, dormir mal, aislarse y tener una dieta poco saludable son hábitos que tienen consecuencias inmediatas. Sin embargo, algunas pueden ser menos visibles y afectar la salud después de los 60 años.

En el transcurso del día a día, es común llevar a cabo ciertos hábitos que, sin darnos cuenta, afectan diferentes aspectos de la salud. Muchas de estas acciones cotidianas no tienen efectos visibles en el corto plazo, pero pueden ser perjudiciales en el futuro. Descubre estos siete hábitos usuales que son nocivos para la salud en mayores de 60 años.

Los hábitos que afectan la salud en mayores de 60

La inactividad física, el tiempo extendido frente a las pantallas, la mala alimentación y el fumar pueden convertirse en hábitos cotidianos que no muestran sus daños al instante. No obstante, son prácticas perjudiciales para la salud, y pueden reflejarse conforme avanza la vejez.

Diferentes aspectos de la salud física y mental se exponen a un mayor riesgo bajo ciertos hábitos que afectan la salud. Si bien no es sencillo llevar un balance en todos los detalles, del día a día, sí es importante tomar consciencia de los peligros que conllevan algunas acciones.

Los malos hábitos para la salud suelen desarrollarse sin que nos demos cuenta, afectando nuestro bienestar futuro. Por su parte, la salud en mayores de 60 es aún más delicada, por lo que se deben realizar esfuerzos por evitar algunas prácticas nocivas. Es especial, las que describimos a continuación.



1. Fumar

Ya no es ningún secreto que el consumo de cigarrillo es una de las causas principales de enfermedades pulmonares. En especial, ataques de asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, o EPOC, y cáncer de pulmón. Se trata de un hábito nocivo para la salud presente y futura.

No obstante, la salud pulmonar no es la única afectada: dejar el cigarrillo también es favorable para el bienestar mental, tal como sugiere un estudio de la Universidad de Washington.

2. Llevar una mala alimentación

Una dieta poco equilibrada, el consumo excesivo de productos enlatados y procesados y la falta de nutrientes tienen consecuencias en muchos aspectos de la salud. Un estudio publicado en la revista Nutrición Clínica y Metabolismo remarca la importancia de la alimentación para el desarrollo neuronal, el cual depende de la ingesta de ciertos nutrientes.

Entre ellos, hierro, zinc, yodo, vitamina B y D. Además, el estudio indica que alrededor de un 20 % de la grasa en el cerebro está constituida por ácidos grasos esenciales. Algunos de ellos son el omega 3 y 6, cuya ingesta depende de la dieta.

Por otro lado, una investigación de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras hace hincapié en la influencia de la alimentación para la salud mental. Según el estudio, la deficiencia nutricional es frecuente en personas con depresión y mejorar ese aspecto es positivo para la eficacia terapéutica antidepresiva. En términos generales, una dieta equilibrada, que se considere como hábito saludable, debe incluir los siguientes consumos:

  • agua
  • nueces y frutos secos
  • frutas
  • verduras variadas
  • cereales integrales
  • pescados

3. Tener sueño desordenado

Otro de los hábitos que afectan la salud es dormir mal. Tener un sueño desequilibrado, descansando menos horas de las recomendadas o haciéndolo en diferentes horarios, facilita la aparición de problemas hormonales. Siendo las hormonas sustancias fundamentales para el correcto funcionamiento celular, la falta de sueño puede repercutir en el estado de ánimo, en el peso corporal o en los niveles de azúcar.



4. Estar en soledad

Tener momentos de soledad no es algo negativo; todo lo contrario, puede ser necesario para reflexionar, descansar y conocerse a uno mismo. Sin embargo, la soledad no deseada afecta la salud mental y física. Es posible que este hábito negativo pase desapercibido. No obstante, se encuentra asociado a la ansiedad y la depresión.

Esta problemática es más común en personas mayores, sobre todo en quienes se han retirado de la actividad laboral. Un estudio de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica identifica a la soledad, en personas de edad avanzada, como predictor del deterioro cognitivo.

Por otro lado, una investigación de la Universidad Jaume I sugiere que los sentimientos de soledad incrementan la fatiga, la inactividad y el deterioro funcional. En cuanto a las personas mayores, el estudio coloca a este hábito como un factor de riesgo de muerte.

Es posible realizar algunas acciones para evitar la soledad como hábito nocivo. Por ejemplo, formar redes de contacto en diferentes actividades, así como mantener las del trabajo si se trata de una persona retirada. Además, acercarse a la familia y participar en diferentes programas o viajes para mayores, también fomenta el contacto con otras personas.

5. No realizar actividad física

Hacer ejercicio tiene múltiples beneficios para la salud física y mental. Desde los movimientos aeróbicos hasta el senderismo o el baile contribuyen a la circulación sanguínea y a la reducción del estrés y la depresión.

Un estudio de la Universidad de La Rioja destaca la importancia de la actividad física, a nivel terapéutico y preventivo, para la promoción de un estilo de vida saludable. Entre los beneficios que presenta, remarca los siguientes:

  • combate de la obesidad
  • prevención de riesgos cardiovasculares
  • mejora de las capacidades cognitivas
  • disminución del estrés
  • prevención de enfermedades degenerativas, como demencia o Alzheimer.

Por el contrario, el sedentarismo favorece enfermedades como la osteoporosis, la artritis y la artrosis.

6. Respirar de forma incorrecta

Una acción tan constante como la respiración, puede derivar en uno de los malos hábitos para la salud si se realiza de manera incorrecta. Con el tiempo, esta práctica puede afectar la salud pulmonar, por lo que es recomendable tomarse unos minutos al día para hacer ejercicios de respiración. Se trata de buscar un momento de relajación para efectuar inhalaciones y exhalaciones pausadas y calmas, con el fin de generar un hábito en el ritmo correcto.

7. Permanecer demasiado tiempo con dispositivos electrónicos

Hace ya algunas décadas que los dispositivos electrónicos irrumpieron en la vida cotidiana. Cada vez más tareas se pueden efectuar en objetos tecnológicos portátiles: desde actividades laborales hasta ocio y recreación. No es de extrañar que pasemos demasiado tiempo frente a las pantallas.

Sin embargo, como todo abuso, puede acarrear malos hábitos para la salud. Un informe de la Asociación Española de Enfermería de Salud Mental, sugiere que el uso incorrecto de las pantallas puede producir un impacto psicológico negativo.

Este impacto se refleja en el estado de ánimo, en ciertos cambios de comportamiento y en un empeoramiento de las relaciones.

A su vez, puede derivar en situaciones de aislamiento y estrés. El confinamiento potencia aún más el abuso de la tecnología, generando trastornos del sueño, agresividad e hiperactividad, tal como explica un estudio de la revista médica Multimed.



Trabaja para reducir estos hábitos

La salud en mayores de 60 años se vuelve más delicada con el paso del tiempo. Por lo tanto, quienes estén en esta edad, deben efectuar cuidados más precisos para mantener la calidad de vida.

Sin embargo, también existen malos hábitos para la salud que pueden tener secuelas futuras. En consecuencia, no hay que esperar a cierta edad para revertir estas costumbres. Mientras más sean los hábitos negativos que se trabajen, mayor será el bienestar presente y futuro.

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