martes, abril 23, 2024

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La pelea entre López Obrador y Xóchitl Gálvez atiza la campaña entre las ‘corcholatas’ y la oposición

Andrés Manuel López Obrador y Xóchitl Gálvez.EFE / CUARTOSCURO

La pelea política entre Andrés Manuel López Obrador y la panista Xóchitl Gálvez está convirtiendo en una verdadera campaña electoral lo que hasta ahora eran combates internos de baja intensidad. Acatando los mandatos de unidad, los equipos que se disputan la presidencia desde el lado oficial y desde la oposición, se mantenían en un tono apaciguado, pero esa tregua parece llamada a su fin. El presidente ha desafiado este viernes las cautelas que se esmera en dictar el INE y ha arremetido contra la aspirante más avanzada de la oposición: “¿Acaso han dicho que sea la candidata? Todavía no estamos en elecciones. ¿Es que yo no puedo contestar nada?”, ha dicho. No solo él, los morenistas que esperan sucederle han recibido alto y claro el mensaje de Palacio Nacional e iniciado sus ataques a la oposición, donde tampoco se están callados. Santiago Creel, desplazado por la opinión pública respecto a su contrincante interna, Xóchitl Gálvez, ha abandonado el tono caballeroso que definía su trayectoria política y casi a gritos ha atacado a los morenistas y defendido su ADN panista. El ambiente político se está caldeando, como era de esperar, cuando se inicia precozmente una campaña por la sucesión presidencial, aunque hasta ahora se haya denominado de otro modo. Y esta primera explosión está dejando una larga onda expansiva.

Afines y contrarios vienen señalando estos días que los embates del López Obrador hacia Xóchitl Gálvez están atizando un fuego que puede quemar más en Morena que en la oposición. Lejos de arredrarse, López Obrador parece decidido a usar el soplador cada día. Hoy ha insistido en descalificar la pluralidad del proceso interno de la oposición para seleccionar a sus candidatos, aduciendo que Gálvez es un producto fabricado: “Necesitaban alguien popular, que hubiera nacido en un pueblo. Como si la gente se estuviera chupando el dedo. Han buscado a ver a quién disfrazan como líder popular y están haciendo de lado a [Santiago Creel]. No me quiero meter mucho en eso, se va a enojar Santiago”, ha afirmado en la conferencia matutina. Sin embargo, parece que la estrategia del presidente buscara dividir las filas del contrario, presentando a Creel como una víctima relegada por los supuestos manejos de la coalición en el proceso interno.

El todavía presidente de la Cámara de Diputados está enojado. Su habitual tono educado ha saltado por los aires. Con voz temblorosa y tono de rabia ha llamado “desgraciado” al presidente, pero también parece traslucir molestias por el monopolio mediático de su colega Gálvez, quien no tiene afiliación política, pero ha recibido cerrados apoyos de panistas, priistas y perredistas. Creel agradeció los apoyos de sus correligionarios el día que se registró para la contienda con un mensaje inequívoco: “Siento sus apoyos en mi corazón panista”. El diputado ha optado por un tono apocalíptico contra Morena, hasta el punto de calificarlo como “el Gobierno de la muerte”. Y, contrario siempre al PRI, hoy no desdeña las alianzas con tal de frenar lo que ha calificado de “emergencia nacional”.

López Obrador rechaza las descalificaciones de Creel hacia el Gobierno, pero sus cañones siguen apuntando a Xóchitl Gálvez, a quien acusa de estar siendo utilizada por la oposición para falsear su supuesta naturalidad y origen humilde. Este viernes hacía mofa de algunas imágenes y comportamientos de la hidalguense: “Me subo a una bicicleta, me subo a un triciclo, tamales, tamales, ricos tamales; digo unas cuantas groserías… Pero si apenas ganó en las Lomas, donde viven los más ricos, pero y la sierra de Chiapas, ¿cuándo ha ido Xóchitl a la sierra de Chiapas, al Porvenir, a Motozintla?”. El presidente ha conjurado el fantasma de una candidata que se proclama cercana al pueblo defendiendo que la política es una cuestión de “convicciones, principios e ideales. Ella ha estado al lado de Fox, imagínense, y de Claudio X González. Se equivocan queriendo timar al pueblo”.

Las corcholatas reaccionan

La onda expansiva del pleito entre López Obrador y Gálvez se ha hecho patente entre las corcholatas de Morena y Va por México, que han entendido que el foco mediático está ahí y que han interpretado el discurso desde el Palacio Nacional como una señal para subirse al ring. Como puntera en la mayoría de las encuestas, Claudia Sheinbaum había optado por una estrategia discreta y alejada de polémicas con sus compañeros de partido, pero su equipo ha entendido que el momento político le pide matar dos pájaros de un tiro: recobrar notoriedad y demostrar su lealtad al presidente en medio del encontronazo.

“No hay nada nuevo allá, solo el régimen anterior, el de la corrupción y el de los privilegios”, señaló la exjefa de Gobierno en un video titulado “Unidad frente al bloque cínico opositor”. Sheinbaum se mofó esta semana de la contienda interna de Va por México y dijo que si la oposición volvía al Gobierno, el priista Alejandro Alito Moreno iba a ser “coordinador de las Finanzas”; el expresidente Felipe Calderón, “responsable del programa de construcción de paz”; Vicente Fox, “de democracia”, y Santiago Creel, el jefe de “arte y teatro”.

El histrionismo de Creel, que llegó al punto de las lágrimas y enarboló un discurso inusualmente subido de tono al registrarse como aspirante opositor, parece ser otro efecto colateral del choque entre López Obrador y Gálvez. El legislador, tentado varias veces por López Obrador para que se confronte con Gálvez, ha preferido, sin embargo, pasar a la ofensiva contra sus rivales de Morena. “Marcelo, lo único que hacen ustedes es arrollar al país y al pueblo”, ha reprochado a Ebrard, a quien ha acusado de estar “sometido a su caudillo”. El excanciller, que hasta hace unos días señalaba que “le daba igual” quién fuera el candidato opositor, espetó al diputado: “Santiago, tú nunca has ganado elecciones”.

“Es una vergüenza que haga campaña desde la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados”, declaró Adán Augusto López para no quedarse atrás. “Igual les vamos a ganar”, dijo el exsecretario de Gobernación en sus redes sociales. La entrada de las corcholatas opositoras a la carrera ante las elecciones de 2024 ha levantado el telón para el cruce de descalificaciones y ataques propios de una campaña. Es, de hecho, el inicio de la contienda y también, una oportunidad para que los aspirantes aumenten su visibilidad y conviertan esa popularidad en intención de voto, un aspecto crucial en sus ambiciones políticas.

Los aspirantes de Morena han entendido que ya no pueden seguir de espaldas a lo que hagan sus rivales, quienes estos días les han arrebatado los reflectores, además, sin el desgaste de haber tenido protagonismo en la campaña desde hace varios meses. Los de Va por México, por su parte, se han dado cuenta de que sus simpatizantes quieren una figura que pueda pelear con los candidatos obradoristas, más allá de las afinidades ideológicas o de partido. Es lo que había catapultado a la senadora Lilly Téllez y, ahora, a su compañera de bancada Xóchitl Gálvez. El pleito ha despertado a ambos bandos, pero el reto es sostener la estrategia en los casi dos meses que aún quedan hasta la línea de meta.

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