NUEVA YORK. – Tras superar el pico de una de las tormentas más agresivas de la última década, la Gran Manzana inicia este martes 24 de febrero su proceso de recuperación. Con el toque de queda levantado oficialmente, el esfuerzo se traslada ahora a la evaluación de daños y a la normalización de una ciudad que quedó sepultada bajo casi 70 cm de nieve.
Informe de Daños y Pérdidas:
• Impacto Económico: Expertos preliminares estiman pérdidas de cientos de millones de dólares debido al cierre comercial y la parálisis de la cadena de suministros.
• Crisis Energética: A esta hora, cuadrillas de emergencia siguen trabajando para restaurar la electricidad a cerca de 200,000 usuarios que sufrieron cortes por ráfagas de viento de hasta 112 km/h.
• Infraestructura: Se reportan daños significativos en techos de almacenes comerciales y roturas de tuberías principales por el congelamiento extremo.
Logística de Transporte y Conexión Aérea:
• Transporte Público: Aunque la MTA ha reactivado la mayoría de sus líneas, se reportan retrasos masivos en los tramos exteriores de Queens y El Bronx. El LIRR opera con servicio limitado mientras se retiran escombros y árboles caídos de las vías.
• Caos Aéreo: La normalización de los aeropuertos JFK y Newark será lenta. Con más de 5,500 vuelos cancelados en las últimas 48 horas, las aerolíneas advierten que la reubicación de pasajeros hacia destinos como Santo Domingo y Santiago podría tardar hasta el jueves. Se recomienda no acudir a los aeropuertos sin una confirmación de asiento.
Advertencia de Salud y Seguridad:
Las autoridades sanitarias han emitido una alerta por el fenómeno de «hielo negro», virtualmente invisible sobre el asfalto. Asimismo, se hace un llamado especial a la comunidad, especialmente a hombres y mujeres de mediana edad, sobre el riesgo de ataques cardíacos relacionados con el esfuerzo físico de remover nieve pesada bajo temperaturas extremas. Se recomienda realizar descansos frecuentes y mantenerse hidratado.
A las 5:22 a. m., la administración del alcalde Zohran Mamdani enfrenta el reto de devolver la funcionalidad a la ciudad sin comprometer la seguridad. Para la diáspora dominicana, el día de hoy representa un desafío doble: la recuperación de la jornada laboral perdida y la gestión de una logística de transporte aún herida por el clima.



