SANTO DOMINGO ESTE. – El panorama en las calles de Santo Domingo Este ha pasado de ser una preocupación estética a convertirse en una crisis de salubridad pública. En las últimas semanas, el cúmulo de desperdicios en diversos sectores sugiere una preocupante interrogante: ¿Ha colapsado el sistema de recogida de basura de la alcaldía?
A pesar de que la ley establece claramente que los ayuntamientos tienen la obligación irrenunciable de gestionar los desechos sólidos y garantizar el ornato, la realidad en las aceras cuenta una historia distinta.
En sectores como Los Frailes II, los vertederos improvisados se han multiplicado en cada esquina. Los residentes denuncian que el hedor y la proliferación de insectos están afectando la calidad de vida de las familias, quienes se ven obligadas a convivir con sus propios desperdicios ante la ausencia de las unidades recolectoras.
La situación alcanza niveles críticos en Invidorex. En este sector, los vecinos reportan con indignación que el camión de la basura tiene más de dos semanas sin pasar. Las bolsas de desechos, ya rotas por animales callejeros, obstruyen el paso peatonal y representan un foco de enfermedades para los niños y ancianos de la zona.
Una obligación, no un favor
Es imperativo recordar que, según el marco legal que rige los municipios, la recogida de basura es un servicio esencial por el cual los ciudadanos pagan arbitrios. No se trata de una acción opcional de la alcaldía, sino de una responsabilidad obligatoria que busca preservar la salud colectiva.
Ante este escenario de abandono, los munícipes de Santo Domingo Este exigen una respuesta inmediata de las autoridades. La acumulación de desperdicios no solo afea la ciudad, sino que pone en jaque el bienestar de una población que se siente desatendida por su gobierno local.
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