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En un giro significativo en la situación de conflicto en el Medio Oriente, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha emitido una orden para que el Ejército israelí ataque con fuerza a los objetivos del grupo chií Hizbulá en el Líbano. Esto se produce en respuesta a lo que Israel califica como una «flagrante violación» del alto el fuego vigente por parte de Hizbulá.
Según declaraciones oficiales, el mandato es claro: las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) deben actuar con contundencia contra cualquier amenaza dirigida hacia la población civil israelí y sus soldados, siguiendo las directrices establecidas por el alto mando político. Este anuncio llega tras el lanzamiento de proyectiles y un dron desde el Líbano hacia territorio israelí, lo que Israel considera una clara infracción del acuerdo de alto el fuego.
En el sur del Líbano, la situación se ha vuelto cada vez más tensa. Al menos cuatro personas perdieron la vida en ataques aéreos israelíes contra un camión y una motocicleta, pese a la reciente declaración de una tregua de tres semanas por parte de Estados Unidos. Además, el Ejército israelí ha advertido a los libaneses desplazados del sur del país que no regresen a sus hogares en aproximadamente sesenta localidades, debido a la continua presencia de tropas israelíes en la zona.
Las autoridades sanitarias del Líbano han reportado un saldo trágico: al menos 2.491 personas han muerto y 7.719 han resultado heridas en el país como consecuencia de los ataques israelíes desde que Hizbulá reanudó el lanzamiento de proyectiles contra Israel el 2 de marzo, en respuesta a los ataques emprendidos por Estados Unidos y Israel contra Irán a fines de febrero.
La situación en la región sigue siendo volátil, con el Ejército israelí informando que durante el fin de semana mataron a más de 15 presuntos miembros de Hizbulá en el sur del Líbano, donde mantienen una franja ocupada. La orden de Netanyahu de aumentar la contundencia en los ataques contra Hizbulá eleva el riesgo de una escalada en el conflicto, lo que podría tener graves consecuencias para la estabilidad en la región.



